Las infecciones orofaciales odontogénicas son patologías comunes que afectan los tejidos blandos y duros de la región bucal, originadas por la invasión de microorganismos en el entorno dentario. Su etiología multifactorial implica la interacción de diversos factores predisponentes, como la caries dental, la enfermedad periodontal, los traumatismos y los procedimientos odontológicos invasivos. Esta variedad de causas influye en la diversidad de microorganismos implicados, lo que contribuye a su complejidad en cuanto al abordaje. Desde una perspectiva microbiológica, estas infecciones son el resultado de la proliferación de bacterias anaerobias y facultativas, que colonizan los tejidos dañados o necrosados, generando un ambiente propicio para su desarrollo.
El abordaje terapéutico involucra diversas etapas: primero, determinar la gravedad del caso; luego, evaluar la condición sistémica del paciente; sigue decidir si es competencia de un cirujano dental o debe ser referido a un especialista. Los procedimientos quirúrgicos se enfocan en eliminar el factor etiológico y restaurar la función de los tejidos afectados y a través de un apoyo farmacológico, se busca lograr la resolución de la infección. Además, el manejo del dolor y la administración de antibióticos adecuados son elementos cruciales en el tratamiento, especialmente en casos de infecciones severas o complicadas.
Sin embargo, a pesar de los avances en el diagnóstico y tratamiento, las infecciones orofaciales odontogénicas pueden desencadenar complicaciones graves, como la diseminación de la infección a otros espacios anatómicos, la formación de abscesos cervicales, mediastinitis o incluso sepsis, lo que resalta la importancia de una intervención rápida y eficaz para prevenir resultados adversos.